El peso del kilo puede cambiar en esta semana

Este viernes se hará la Conferencia General de Pesos en la que se podría aprobar la forma como se hace esta medición.

En una bóveda en el pueblo de Svres, al suroeste de París reposa el Kilógramo, Le Grand K. Un cilindro de platino-iridium que está dentro de tres campanas protectoras bajo una temperatura y humedad controlada.

Este artefacto en el que se basa el peso de kilógramo desde 1889 solo sale de su bóveda cada 40 años para ser pesado y son pocos los que lo han visto. Sin embargo podría volverse obsoleto después del próximo viernes cuando se realice la Conferencia general de pesos y medidas en Versalles, en donde se votará para adoptar una nueva definición.

Se anticipa que va a ser una decisión unánime pues esta es una de las últimas medidas que se basa en un objeto y no en las medidas inalterables del universo. Le Grand K puede estar sumando o perdiendo átomos productos de los elementos en el aire o el contacto de cuando es pesado. Esto es muy relevante para los científicos y para las compañías que establecen sus balanzas basadas en el kilo.

La mayoría de unidades del Sistema Internacional de Unidades están definidas de acuerdo a constantes universales. Por ejemplo, el metro es la distancia que viaja la velocidad e la luz al vacío en 1/299,792,458 parte de un segundos.

En el caso del kilo se basará en la constante de Planck, una medida que es inherentemente estable y que promete ser mucho más precisa que Le Grand K.

La constante describe el comportamiento de las partículas y las ondas en la escala atómica y depende de tres unidades: el metro, el kilogramo y el segundo. En el caso de las dos primeras se miden y definen con la velocidad de la luz y pueden ser usadas para definir el kilogramo.

Los científicos utilizarán una balanza Kibble que es un instrumento que pesa los objetos mediante fuerzas electromagnéticas. La constante de Planck es proporcional a la energía necesaria para balancear la masa.

“Para definir el nuevo valor del kilo se deberán hacer al menos tres experimentos que resulten en mediciones con una incertidumbre no mayor a 50 partes por billón. Y al menos una de las mediciones debe tener una incertidumbre no mayor a 20 partes de billón. De esta manera se asegurará una certeza estadística superior al 95 por ciento”, explica el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología.

En caso de que se apruebe esta nueva medida entrará en vigencia el 20 de mayo de 2019, en el Día Mundial de la Metrología.

A pesar del cambio, los científicos sostienen que los consumidores no sentirán el cambio de la medida en la compra de sus productos.

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